Prepárate para Recibir

En días recientes muchas personas se me han acercado preguntándome sobre amuletos para mejorar finanzas, encontrar un compañero, armonía en las relaciones, mejorar la salud, etc…

Como canal de expresión del amor divino y luego de educarme en las cosas del mundo, viene a mí la idea de la receta del éxito para cada ser humano. Después de seguir esta “receta” al pie de la letra, sé que milagros ocurrirán en la vida de todos y cada uno de ustedes que darán testimonio del poder de Dios sobre sus asuntos.

El enfoque mental que le das a tus experiencias va directo a tus emociones. De modo que los pensamientos tienen que enfocarse en las aspiraciones más elevadas para que tus emociones se aquieten y tu vida se transforme en un imán de atracción para aquello que anhelas.

El primer paso es la oración. Cuando oramos le hablamos al Universo. El segundo paso es la meditación. Cuando meditamos escuchamos al Universo. El compromiso de poner al Creador primero es un acto de voluntad. Dedícate 5 minutos a reconocer la presencia del dios que vive en ti, el Espíritu Santo, tu Ser Superior, el Cristo Morador, como sea que le llames y agradecer una mente clara. Trata de guardar silencio mental ante la Presencia y escucha.

 

Hermano Sol

El sol y yo despertamos juntos esta mañana. Mi mente recorría la lista interminable del quehacer diario que me esperaba.

De la nada, escuché la voz nítida del Hermano Sol que dijo: “Aquiétate y contemplemos juntos al mundo que te rodea”.

Entonces presté atención al sonido de la naturaleza y escuché nítidamente el trino de los pájaros que entran al templo. A través de las ventanas vi las nubes que se movían solas y cerré mis ojos. De pronto, sentí el viento y vino a mi mente la imagen de las nubes moviéndose al ritmo de la brisa que no se ve. A veces las nubes se mueven rápidamente y otras veces parecen quietas como una pintura abstracta que obliga al que las admira a usar su imaginación para descubrir que significa la imagen. Sólo entonces sentí la brisa suave que me acariciaba amorosamente.

Escuché otra vez al Hermano Sol que dijo: “Respira”. Tomé una bocanada de aire puro y súbitamente me sentí en paz. La ansiedad y la preocupación desaparecieron. Respirando profundamente sentía que fluidos de vida invadían mi cuerpo, sanándome. Recordé que en medio de las actividades del día, se me olvida respirar profundamente y hacer la gran pausa de un segundo para aceptar que el Universo me llena de vida siempre.